Marqués de Sade

"La primera ley que me indica la naturaleza es deleitarme a costa de quien sea"

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lunes 13 de julio de 2009

Pasión y muerte


"Sólo ha habido un cristiano, y ese, murió en la cruz" (Friedrich Nietzsche)

Al contrario de lo que se cree, Nietzsche respetaba profundamente la figura de Jesucristo, no así la de Pablo, que utilizó su nombre para fundar su imperio.

Quizás sea una de las imagenes más bellas, como icono estético... es curioso, que el sacrificio y la tortura expuesta, sea un símbolo que en ocasiones se luce gratuitamente, sin alcanzar a entender su dimensión.

A mi siempre me ha seducido este personaje, siempre se me ha encontrado un parecido físico, por lo menos a la imagen que nos ha llegado a través del cine y otras tantas vías, válgame Dios que no hay parecido alguno en tendencias éticas... por ello de las dos veces en las que se muere, sabe de la muerte física y otra más poética como la de la desaparición de la última persona que te ha recordado, añadir la de la muerte representada, como coqueteo con lo que ha de venir, sabedor, por una cuestión de estadística, de que el momento, teóricamente, dista mucho de llegar... quién sabe....

Por ello plasmo mi crucifixión, como respeto a Cristo, que no a Pablo... No sé, quizás no sea nada más que otro ejercicio de narcisismo exaltado.

sábado 27 de junio de 2009

En las islas afortunadas...


Dios es una suposición: mas yo quiero que vuestro suponer se mantenga dentro de los
límites de lo pensable.

¿Podríais vosotros pensar un Dios? -
si hubiera dioses, ¡cómo
soportaría yo el no ser Dios! Por lo tanto, no hay dioses.
(...)
La belleza del superhombre llegó hasta mí como una sombra. ¡Ay, hermanos míos!
¡Qué me importan ya - los dioses! –

domingo 21 de junio de 2009

Retratos de familia (dibujos hechos por marqués)



viernes 12 de junio de 2009

Mater Tenebrarum...


No está muerto lo que puede
yacer eternamente.
(Abdul Alhazred, Necronomicon)



lunes 1 de junio de 2009

Monólogo primero de Segismundo (la vida es sueño, Calderón)

martes 12 de mayo de 2009

Cita del día

"Solo debéis tener enemigos dignos de odio, pero no enemigos dignos de desprecio. Tenéis que estar orgullosos de vuestro enemigo"
(Friedrich Nietzsche)

sábado 4 de abril de 2009

DIARIO DE UN PSICÓPATA - día 3: La penitencia del sacerdote- (final)

día 3: La penitencia del sacerdote- (final)

Parece que el sacerdote se queda solo ante su verdugo, la puerta se cierra ante la salida del dócil sacristán.

En las iglesias, podemos encontrar infinidad de elementos que pueden ser usados como objetos contundentes, figuras, crucifijos, copones y demás objetos de culto. En esta ocasión, he fijado mi vista en una cruz de considerables dimensiones, a buen seguro de alguna madera noble que no alcanzo a adivinar a simple vista.

Al descolgarla de la pared me doy cuenta de que tiene un peso considerable, quizás con un sólo golpe certero baste para romperle la mandíbula a ese hijo de perra.

Me aproximo hacia la sacristía, lugar donde hallo al sacerdote ordenando algunas cosas. El hombre es viejo, obeso, parece respirar con dificultad, debido a su deplorable condición física. Ciertamente es una presa fácil, no creo que oponga la menor resistencia.

¿Desea alguna cosa, joven? (Pregunta con un hilo de voz)

Mi respuesta no se hace esperar, cogiendo el crucifijo como un bate de baseball, y con ayuda de un golpe de cintura, le asesto un golpe plano en plena mandíbula, saltándole los pocos dientes que le quedaban.

-¡Darte en comunión literalmente el cuerpo de Cristo, maldito bastardo!

El padre se desploma hacia el suelo como un saco de estiércol, en su caida arrastra una silla y una mesita que se quiebra en el acto. Ya en el suelo, sangra vivificando la pasión de su amo. Tiene la cara cubierta de sangre, los ojos en blanco, ha caido con una pose forzada que ha podido romperle la cadera o alguna costilla.

- El amor lo hemos conocido en esto: que aquél dio la vida por nosotros. También nosotros hemos de dar la vida por los hermanos
1Jn 3, 17-18


Tras esta breve reseña a la primera epístola de Juan, agarro el madero divino con ambas manos, y vacío mi ira sobre su cráneo, golpeándolo más de treinta veces hasta que apenas distingo ya lo que es hueso o masa encefálica. La cabeza de ese cabrón parece tan maleable como el Yeso. Ceso por la fatiga, ya que el puto crucifijo pesa lo suyo.

Me quedo un instante contemplando el escenario, un sacerdote obeso con la cabeza destrozada, flotando sobre un extenso charco de sangre. En esta ocasión, me llevaré en un cáliz la especie esa de puré en la que ha quedado convertida su cabeza.

Tarea concluida.

martes 3 de marzo de 2009

Premio dardo y Blog de oro



gracias por los premios. Aunque no soy muy dado a este tipo de reconocimientos, no está de más para fomentar, mi ya de por si, crecida vanidad.

jajajaja
un saludo, el marqués

sábado 14 de febrero de 2009

DIARIO DE UN PSICÓPATA - día 3: La penitencia del sacerdote- (continuación)

día 3: La penitencia del sacerdote... (cont...)

El lugar donde se esconden huele a incienso y a mentira, allí, cubiertos por sotanas y engalanados con enormes cruces, esperan como cuervos a sus presas.

Simularé arrepentimiento y demandaré confesión e indulgencia a uno de esos hijos de satanás.
La mejor hora sea quizás por la noche, poco antes del cierre del templo de las plegarias.

Nada más cruzar el portal huelo la muerte, es una especie de olor a óxido, a roble, a crematorio. Desde la distancia veo al sacristán, fiel escudero de nuestra presa, guardando los elementos utilizados en el ritual católico.

El sacerdote aparece en la lejanía, parece mantener una breve conversación con el sacristán, como dándole alguna instrucción final. ¡Ese hijo de puta no sabe que hoy será enterrado vivo!

Me siento en uno de esos frios bancos de la iglesia y simulo un momento de reflexión, estos jodidos bancos siempre crujen, además son de lo más incómodos, parecen hechos como para empezar a pagar tus pecados. Como un prólogo al penitente.

Sinceramente lo único a destacar de toda esta mierda es la arquitectura gótica que observo con admiración desde mi privilegiada perspectiva. Obra monumental sin duda, paraje notable como para ser dedicado a actividades tan viles.

Las cúpulas se encuentran a una altura considerable, de ellas cuelgan enormes y recargadas lámparas que se mecen levemente acompasadas. Estatuas de bellos mármoles y pinturas figurativas de santos y escenas bíblicas visten la totalidad de sus paredes laterales. Tapices y vidrieras con representaciones de la vida y calvario de Cristo fomentan mi iconoclastia hasta extremos insospechados.

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